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Regresar al trabajo después del permiso de maternidad: lo que psicológicamente está pasando

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Dulce Velasco · Psicóloga clínica
10 de junio, 2025 · 11 min de lectura

Faltan tres días para que se acabe el permiso de maternidad y estás sintiendo algo que no terminas de nombrar. No es solo tristeza por dejar al bebé — aunque eso también está. Es una mezcla rara de alivio ("voy a tener conversaciones de adultos"), culpa ("¿cómo puedo sentir alivio?"), miedo ("¿y si ya no soy la misma en el trabajo?") y nostalgia anticipada de algo que no ha terminado aún.

Bienvenida al territorio emocional más contradictorio de la maternidad moderna.

En México, el permiso de maternidad establecido por la Ley Federal del Trabajo es de 84 días (doce semanas) para partos normales — con posibilidad de traspasar hasta cuatro semanas prenatal al periodo postnatal. Para muchas mamás, ese tiempo es insuficiente. Para otras, es más del que esperaban.

"Regresar al trabajo después de ser mamá no es solo un cambio de actividad. Es una renegociación profunda de quién eres — en el trabajo y en tu vida."

Lo que psicológicamente está sucediendo

El regreso al trabajo después del periodo de maternidad activa varios procesos psicológicos simultáneos que raramente se nombran juntos:

  • El duelo de la etapa: aunque regreses al trabajo por elección o necesidad, estás cerrando una etapa de intimidad intensa con tu bebé. Eso merece reconocimiento, no minimización.
  • La renegociación de identidad: eres la misma profesionista de antes — pero con una capa nueva. Integrar esas dos identidades requiere tiempo y, a veces, ayuda.
  • La ansiedad de separación: no solo la del bebé. También la tuya. Es normal extrañarlo intensamente, revisar el teléfono cada veinte minutos para saber cómo está, sentir que algo vital quedó en casa.
  • El síndrome del impostor de regreso: muchas mamás sienten que olvidaron cómo trabajar, que sus colegas avanzaron mientras ellas estaban fuera, que ya no son tan competentes. Casi siempre es ilusorio — pero se siente absolutamente real.

El tema de la nana — y por qué es más complicado de lo que parece

En México, la figura de la persona que cuida al bebé mientras mamá trabaja adopta diversas formas: la nana de tiempo completo, la guardería del IMSS, la abuela, el jardín de niños. Ninguna de estas opciones es perfecta y todas generan su propio tipo de culpa.

Lo que he observado en consulta es que la culpa más intensa raramente viene de la opción de cuidado en sí — viene de lo que esa opción representa simbólicamente. Dejar al bebé con otra persona se siente como una falla materna, como evidencia de que no amas suficiente o de que priorizas el trabajo sobre los hijos.

Eso no es la realidad. La realidad es que la mayoría de las mamás que trabajan lo hacen porque necesitan el ingreso, porque su trabajo les da un sentido que va más allá del dinero, o porque — simplemente — quieren tenerlo. Las tres razones son válidas.

💡 Sobre la "calidad" vs "cantidad" del tiempo

La investigación en apego y desarrollo infantil es consistente: lo que más importa no es cuántas horas está la mamá presente, sino la calidad del vínculo y la sensibilidad de respuesta en el tiempo que sí están juntas. Una mamá realizada y presente dos horas construye más apego seguro que una mamá agotada y ausente emocionalmente doce horas.

Lo que necesitas saber sobre el IMSS y tus derechos laborales

Antes de regresar, conviene tener claridad sobre algunos puntos prácticos del marco legal mexicano:

  • Período de lactancia: La LFT establece dos descansos de 30 minutos durante la jornada para amamantar durante un máximo de 6 meses. En la práctica, pocas empresas los otorgan sin que la trabajadora los exija. Conoce tu derecho.
  • Discriminación laboral post-maternidad: Está prohibida por la ley. Si tu empresa cambió tus condiciones laborales, carga de trabajo o puesto durante o después del permiso, tienes recursos legales. La STPS y organismos como INMUJERES pueden orientarte.
  • Guarderías del IMSS: Si tienes seguridad social, tienes derecho a la guardería del IMSS. La inscripción se realiza en tu clínica IMSS correspondiente. Los lugares son limitados — empieza el trámite antes de que nazca el bebé.

Los primeros días de regreso — expectativas realistas

Los primeros días de regreso son, en mi experiencia y en lo que he acompañado en consulta, más intensos emocionalmente de lo que la mayoría anticipa. Algunas cosas que es útil saber:

La primera semana
La "resaca" emocional

Es común sentirse desorientada, llegar al trabajo y no saber por dónde empezar, o querer llorar sin razón aparente en el primer receso. Eso no significa que tomaste la decisión equivocada. Significa que eres humana y que estás haciendo una transición real.

El primer mes
Establecer la nueva rutina

La logística de trabajar con un bebé o niño pequeño requiere un sistema. Prepara todo la noche anterior, ten un plan B para cuando la nana falle, define quién recoge cuando hay imprevisto. Los sistemas reducen la fricción diaria y liberan energía mental para lo que importa.

El segundo y tercer mes
La nueva identidad integrada

Para este punto, la mayoría de las mamás han encontrado un nuevo ritmo. No es el ritmo de antes — es uno distinto. Puede ser mejor en algunos aspectos y peor en otros. Y eso es exactamente lo que debe ser: diferente, no inferior.

La conversación que necesitas tener con tu pareja antes de regresar

El regreso al trabajo no es solo tu transición — es de toda la familia. Si tienes pareja, es el momento de definir con claridad los nuevos acuerdos: quién lleva y recoge, quién se queda si el bebé se enferma, cómo se distribuye la carga en los primeros meses.

Tener esta conversación antes — no en el caos del primer lunes de regreso — evita el resentimiento que se acumula cuando los roles quedan implícitos y las expectativas no se cumplen.

Si el regreso es genuinamente difícil

Hay mujeres para quienes el regreso al trabajo después de la maternidad desencadena o agudiza síntomas de depresión o ansiedad que merecen atención profesional. Si después de las primeras semanas el nivel de angustia no baja, si el llanto es frecuente e incontrolable, si sientes que no puedes funcionar — eso no es "la nueva normalidad" ni debes simplemente adaptarte.

La depresión postparto tardía — que puede aparecer hasta un año después del parto — es más frecuente de lo que se reconoce. Y tiene tratamiento. No estás obligada a estar bien si no lo estás.

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Dulce Velasco

Maestra en Psicoterapia con más de 13 años de experiencia. Especialista en transiciones de vida, maternidad y carrera en México. Acompaña a mamás profesionistas en los cambios más importantes de su vida.

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